viernes, 21 de septiembre de 2007
Tras más de un mes en Lima, un corte de pelo se hizo más que necesario. Entonces surgió la pregunta: ¿a dónde ir? De niño no era un problema, pues mi padre me llevaba a la barbería de Don Juan, quien me cortaba el pelo sin que mediaran los peligros de contagio que acechan en nuestros tiempos. Y es que hoy en día una navaja puede matar de muchas formas, siendo el contagio de algunos de nuestros virus contemporáneos, una de las que más me aterra. En fin, debía cortarme el pelo, pero en un lugar donde no me pusieran mala cara al preguntar si usaban navajas desechables. Nuevo en esta enorme ciudad, no tuve otra opción que recurrir, como es debido, a los amigos. Martín Monsalve, con quien nos aburrimos y reímos hasta rabiar durante nuestro exilio voluntario en Long Island, salió a mi rescate. Víctima de los mismos temores, Martín se había dado a la tarea de encontrar una barbería que llenara sus (mis) expectativas sanitarias. Tras las referencias de rigor, acudí decidido a mi encuentro con las tijeras, el jabón de afeitar y los espejos. Cual fue mi sorpresa al llegar, no a un moderno establecimiento, sino a una vieja barbería atendida por un educadísimo caballero con unas manos viejas y cansadas, pero aún capaces de ganarse el pan. Media hora después, sano y salvo, disfrutaba de un riquísimo café cortado, sentado en el Delicass, uno de mis cafés limeños preferidos.
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3 comentarios:
Rico leer las crónicas de alguien que recorre con mirada fresca, la ciudad de uno, de toda la vida...
Hola Norberto. Ya ves lo que los pobres latinoamericanos padecen para legalizar su estadía en Gringolandia Si te creías que por ser ciudadano de ese país allá arriba te has podido ...
Me alegra que tengas un amigo que se llama Martín y espero que no sea por el patriota sino por el santo.
En estas navidades me regalaron una artesanía peruana. Una imagen chulísima de Santa Rosa de Lima. Sabes de mi debilidad por esa peruana hija de un puertorriqueño que como tú emigró y se casó con una peruana. Ya te enviaré una foto de la imagen.
Manuel Domenech
Norberto querido, que bonito va y divertido va a ser leerte en este blog. Un besito enorme desde Zaragoza.
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